7 meses y 5 días. El 2 de febrero, mi querido esposo exhaló su último respiro. Y junto a su vida se fue la mía. Todo lo que habíamos creado juntos, todo lo que esperábamos vivir juntos, todo lo que habíamos planificado para nuestra jubilación. Todo terminó el día 2 de febrero de 2026. La vida siguió su curso, los amaneceres seguían empezando nuevos días y las puestas de sol los terminaban... El agua de los ríos seguía bajando, las nubes seguían viajando por el cielo, pero dentro de mí todo se paró a ese instante de las 17.15 de ese lunes. Soy entrenadora de profesión; he ayudado a muchas personas a trabajar por objetivo, a entrenar con criterios que les ayuden a cumplir sueños. A superar obstáculos como las lesiones o problemas de diferente origen, siempre enfocado en su objetivo y con la mirada puesta hacia lo que pueden crear. De golpe, mi vida se paró. Los intereses cambiaron, los estímulos también, los objetivos desaparecieron... Ya no conseguía vivir, tan so...
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